Como Instituto Humanidades Monseñor José Manuel Santos Ascarza, este año vivimos por primera vez la Novena a la Virgen del Carmen como una instancia de oración comunitaria, invitando a todos los integrantes de nuestra comunidad educativa a prepararnos espiritualmente para celebrar a la Madre y Reina de Chile.
De manera especial, el Ciclo Belén participó diariamente de una oración preparada con mucho cariño para los estudiantes de Prekínder a Segundo Básico. Cada jornada, un curso era invitado a conocer más profundamente a la Virgen del Carmen a través de la técnica del Kamishibai, una forma sencilla, dinámica y cercana de narrar historias. Mediante estos relatos, los niños y niñas descubrieron distintos aspectos de la vida y misión de la Virgen María, relacionándolos con nuestro Itinerario Pastoral, fortaleciendo valores como el amor, el servicio, la confianza en Dios, la vida en familia y el compromiso misionero.
Esta significativa experiencia fue posible gracias al entusiasmo y dedicación de los estudiantes de la Pastoral Juvenil Misionera RUAH, quienes animaron cada encuentro de oración. Asimismo, agradecemos el valioso apoyo logístico brindado por apoderados del Centro General de Padres y Apoderados y por nuestras catequistas, quienes colaboraron generosamente para que cada jornada se desarrollara en un ambiente de recogimiento y alegría.
Con esta primera Novena hemos querido dar un paso importante en la vida pastoral de nuestro colegio, promoviendo una devoción mariana que forma parte de la identidad de nuestro país y de nuestra Iglesia. La Virgen del Carmen nos invita a mirar siempre a Jesucristo y a caminar con confianza junto a Él, siendo discípulos misioneros que educan, evangelizan y sirven.
Esperamos que esta iniciativa se transforme en una hermosa tradición de nuestra comunidad educativa, permitiendo que, año tras año, niños, jóvenes, familias y funcionarios descubran en la Virgen del Carmen una madre cercana que acompaña nuestro caminar, fortalece nuestra fe y nos anima a vivir el Evangelio con generosidad y esperanza. Que, bajo su maternal protección, continuemos construyendo una comunidad que hace vida el llamado de nuestro Itinerario Pastoral: ser familia, ser discípulos y ser misioneros.

















